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Articulo: Responsabilidad social de los constructores ante el COVID-19 en El Salvador

UNIVO

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La humanidad se enfrenta a un nuevo desafío colectivo, la pandemia que se está viviendo es algo que ninguno de los países estaba prepararlo para afrontarlo, una de las medidas que se está tomando a nivel mundial ha sido el aislamiento, impulsado por los gobiernos durante un período indefinido, aquí en El Salvador no ha sido la excepción, con una extensión territorial de 21 mil kilómetros cuadrados, y una población de seis millones de habitantes, es uno de los países con mayor densidad poblacional en América Latina. En el país, se experimenta un déficit habitacional que afecta a 8 de cada 10 salvadoreños (INCAE, 2016), y para el 35.2% de las familias salvadoreñas que forman parte del porcentaje de Pobreza Multidimensional en el país (PNUD, 2015), la vivienda es uno de los aspectos fundamentales que deben ser intervenidos para brindar mejores condiciones de vida a más personas.

Tomando en cuenta estos datos solamente hace pensar las siguientes interrogantes:

¿Cómo pasarán las familias salvadoreñas esta cuarentena? ¿Qué efecto tendrá en la psicología de las personas? ¿Cuántas personas viven en estos hogares?

Para responder algunas de estas preguntas, tenemos que centrarnos en la realidad que se vive en el país, con un alto índice de personas habitando ciudades las cuales se consideran áreas densamente pobladas, miles de personas residen actualmente en espacios pequeños, desconectados entre sí por ladrillos, concreto y acero.

En las zonas urbanas, muchas viviendas poseen un área construida de 72 metros cuadrados si hablamos de una vivienda mínima de 6x12m, las cuales en un solo espacio posee la sala-comedor-cocina y un pequeño cuarto es el baño, dos cuartos y un pequeño espacio para patio; ¿cuántas personas podrán vivir en esa casa? en nuestra sociedad, la mayoría de los hogares de este tipo están conformados por la familia nuclear, padres e hijos.

Qué pasa con los hogares que aun teniendo las mismas condiciones de infraestructura de las viviendas o menores, donde familiar es extendida o que comparten con personas que no pertenecen al mismo grupo familiar como es el caso de los mesones o casas que comparten cuartos para recibir un ingreso extra de dinero; si tomamos en cuenta estos factores la convivencia en los hogares cada vez se vuelve mas difícil, y si se le agrega que dentro de las familias hay personas de alto riesgo como es el caso de mayores de edad, enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o dificultades respiratorias.

Fotografía: Mario Hernández

En una sociedad en la que la mayoría de los trabajadores ocupan las viviendas solo para dormir pues la mayoría de tiempo de su día pasan de 10 a 12 horas fuera de sus hogares, cómo afectara psicológicamente el encierro obligatorio e indefinido.

Desde el punto de vista de la Arquitectura, se ha afectado en gran medida a la población urbana, pues muchas de las construcciones habitacionales que se han realizado solo busca el factor comercio y no satisfacer las necesidades de vida de las personas que habitarán esas viviendas, es necesario tomar en cuenta algunos criterios de diseño y de esta manera buscar un una buena orientación de la construcción para garantizar dentro de este, iluminación y ventilación natural, el cual es necesario para generar un clima agradable y generar otro ambiente dentro de los hogares, el nivel de la cubierta de techo que tenga una altura adecuada, pues con un nivel no adecuado causa una sensación de encierro y acumulación de calor, además de la aplicación de colores en diferentes espacios de la vivienda, en la Arquitectura se estudia la psicología del color y cuando no son utilizados adecuadamente los efectos negativos o positivos que pueden producir estos en las personas.

También es necesario ver otro punto de vista, y es ese porcentaje de 35.2% de las familias salvadoreñas que forman parte del porcentaje de Pobreza Multidimensional en el país, las cuales 8 de cada 10 personas que tienen que alquilar casa o que no posee casa y vive su día a día en las calles, qué pasa por sus mentes cuando se les dice que no salgan de sus casa cuando no tienen una donde quedarse, que no poseen DUI, NIT, ni cuentas de ahorro, esas personas que realmente son las abandonadas por las sociedades elitistas, personas que sí, realmente ocupan el bono del gobierno de $300.00 los cuales les ayudaría para su alimentación y pero por la cultura consumista que se nos ha implantado no se gastarían en comida.

Es de ver la situación de vida de estas personas que muchas por su falta de viviendas le tocarán pasar la cuarentena en un centro de cuarentena o en algún alberge, cuando en realidad su situación de vida va más allá de lo pensamos, porque realmente ¿Por qué esas personas no tienen vivienda? Es necesario que gobierno y empresas constructoras sienten las bases para poder solucionar esta problemática de falta de viviendas dignas para este tipo de población, y nos preguntaremos ¿Cómo se pretende que se haga algo como eso? Una solución podría ser buscar un tipo de construcción sostenible, utilizando materiales que no afecten al medio ambiente y a su vez, que sean de bajo recursos económicos la realización de estas, sin poner en riesgo la vida de las personas que habitan en estas, ni bajar la calidad de estas.

Como Arquitectos, Ingenieros y empresas constructoras del país, nuestro deber es conocer las necesidades de los usuarios, pero cuando se construye en grandes cantidades muchas de estos criterios de diseño no son tomados en cuenta, y los que pagan las consecuencias son las poblaciones de las grandes urbes.

Por: Arq. Hernán Hernández/Investigador UNIVO
Fotografías: José Hernández/ Mario Hernández

Fuente: www.univo.edu.sv/responsabilidad-social-de-los-constructores-ante-el-covid-19-en-el-salvador

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